Partió la expedición que cambiará la luz del Faro del Fin del Mundo

Luego de suspender el inicio del viaje debido a la niebla que cubrió la ciudad de Ushuaia en los últimos días, finalmente durante la madrugada del lunes, zarpó la embarcación del equipo que lidera André Bronner, el frances de 62 años que, junto a diez compatriotas y un argentino, lleva en velero un sistema de iluminación con luces led, alimentado por energía solar, para ser colocado en el histórico Faro del Fin del Mundo, en la Isla de los Estados.

La aventura comenzó en 1993, cuando Bronner decidió visitar el mítico faro, promovido por las historias de los marineros de su país y, especialmemte, por la literatura de Julio Verne.

En ese primer viaje, la fatalidad intentó vencer al nuestro contemporáneo, en el momento en el que se perdió durante una tormenta y pasó cinco días sobreviviendo a la intemperie; hasta que por fin consiguió regresar al puesto militar argentino entablado en ese lugar.

Bronner juró que volvería. Y lo hizo cinco años más tarde, con un arco rudimentario, doce flechas de madera y pantalones de jean. Vivió tres meses en la isla, cazando y subsistiendo como le permitiera el destino y su capacidad de adaptación al entorno.

Para entonces la aventura se transformaría en proyecto de restauración, y el mítico faro inaugurado en 1884 (convertido en ruinas) sería construido nuevamente, simulando a la perfección la estructura originaria, aunque con materiales más modernos y resistentes.

En esta primera parte de la entrevista, el expedicionario nos cuenta los pormenores de la iniciativa, que trae además la propuesta para que Argentina y la provincia de Tierra del Fuego participen de la fiesta internacional de la ciudad de La Rochelle, donde el propio Bronner edificó un faro idéntico al de la Isla de Los Estados, pero sobre pilotes de madera.

Vale destacar que el único participante argentino en el viaje es el artista plástico Fernando Ariel Soto (muralista, pintor y dibujante), quien edita la revista de historia y cultura local “Fuego, de encuentro y divulgación”.