Si llega al poder, Fernández revisará todos los acuerdos con Gran Bretaña por Malvinas

En el caso de llegar a la Casa Rosada, Alberto Fernández está dispuesto a revisar todos los acuerdos bilaterales sellados por la Argentina con Gran Bretaña respecto al conflicto de las islas Malvinas. “En memoria de los soldados, me voy a ocupar que las cosas sean distintas”, había anticipado en el debate presidencial del último domingo.

La revisión que estudia Fernández implica replantear el Acuerdo que en 1989 firmó Carlos Menem en Madrid para poner bajo un paraguas el debate de soberanía y avanzar en otros temas de las relaciones bilaterales. La sola mención de esta posible estrategia generó una fuerte preocupación en el Foreign Office, que está a cargo de las relaciones exteriores de Gran Bretaña.

Durante el primer debate presidencial, Alberto Fernández expresó de manera tajante y con el dedo señalando a Mauricio Macri que “en memoria de los soldados, me voy a ocupar que las cosas sean distintas. Quiero que volvamos a reivindicar el compromiso por la soberanía de las islas Malvinas”, propuso como uno de los ejes de su probable gobierno.

Esa frase encerraba, aunque pocos lo sabían, la idea que tiene el candidato del Frente de Todos de hacer una “revisión plena” de los acuerdos diplomáticos con Gran Bretaña en el caso de ganar las elecciones y llegar a la Casa Rosada.

Dos asesores del candidato presidencial Fernández confirmaron a Infobae que su intención es revisar todos los acuerdos bilaterales suscritos con Londres. “Es hora de que haya una revisión de todo. Ya pasaron 30 años del acuerdo de Madrid y no hemos avanzado nada”, sintetizó uno los asesores que tiene larguísima experiencia en la arena diplomática.

Esa revisión incluiría, por cierto, la palabra que hasta ahora era intocable en la diplomacia de ambos países: “paraguas”, que en la jerga del Foreign Office y la Cancillería de Argentina significaba reconocer el conflicto, ponerlo a resguardo para encontrar una solución pacífica, y avanzar en la profundización de las relaciones bilaterales.

De hecho, en el debate presidencial Alberto Fernández chicaneó a Macri afirmando que “en estos años el gobierno se ocupó mucho de a hacer comercio con el Reino Unidos sobre las Islas Malvinas y se olvidó de la soberanía”.

Por instrucción directa de Fernández, el caso Malvinas se está revisando por un equipo de asesores que integran Jorge Arguello, Daniel Filmus, Jorge Taiana y Felipe Solá. “El tema Malvinas será prioritario y eso incluirá una revisión de todo lo actuado hasta ahora”, explicó a Infobae otro referente de Fernández en política exterior.

Desde esta perspectiva, la idea del candidato presidencial es incluso volver a crear una Secretaría de las Islas Malvinas como la que encabezó Filmus en la época de Cristina Kirchner. Sólo que esta vez esa secretaría no dependería de la Cancillería, sino directamente de la Presidencia.

Naturalmente, en esa revisión de los acuerdos sellados por Argentina y Gran Bretaña en torno a las Malvinas incluirán el comunicado Duncan-Foradori que Macri y Theresa May lograron en el 2016 y que contempló hasta ahora un avance del intercambio de comercio con Gran Bretaña, cooperación en materia de seguridad, ciencia y tecnología. Lógicamente, ello incluye el acuerdo que se estableció por la identificación de los soldados sin nombre enterrados en las islas y la restitución de otro vuelo desde el Continente.

La posible revisión de Fernández se filtró en la diplomacia británica que se puso en alerta por las consecuencias geopolíticas que significaría regresar a la estrategia bilateral que ejecutó Cristina Fernández cuando ocupó Balcarce 50. Es que el primer ministro británico Johnson siempre se mostró alineado a la estrategia de Macri de acercamiento a Londres y a los isleños como lo marcaba el comunicado Duncan-Foradori.

Aniversario del acuerdo de Madrid

El plan de Alberto Fernández de revisar todos los acuerdos de Londres y Buenos Aires por Malvinas se da precisamente a 30 años después de que Menem sellara en Madrid el famoso tratado bilateral con Gran Bretaña.

El Tratado de Madrid se logró tras arduas negociaciones llevadas adelante por el entonces embajador argentino Lucio García del Solar y Crispin Tickell, por la parte británica. En ese acuerdo, el Reino Unido se mostró dispuesto a hacer una reducción de la zona de exclusión de las islas; se planteaba mejorar la cooperación en todos los asuntos del Atlántico Sur de interés recíproco en relación al comercio, la pesca, la navegación e hidrocarburos. Y se puso bajo un paraguas el debate de la soberanía.

Ese período de las relaciones bilaterales entre Argentina y Gran Bretaña se lo recordó luego el de “los ositos de Di Tella”, en relación a los regalos que enviaba el canciller de Menem, Guido Di Tella a los isleños en señal de acercamiento y diálogo.

Luego llegaron los años de kirchnerismo que endurecieron las relaciones bilaterales con Londres. La designación de Alicia Castro en la embajada argentina en el Reino Unido, la instrumentación de una Secretaría de Malvinas en la Cancillería liderada por Filmus y la dureza del canciller Héctor Timerman puso en una situación de tensión el vínculo bilateral y los isleños pasaron a tener un discurso beligerante con la Argentina. Desde Puerto Argentino los isleños hasta llegaron a expresar que temían una “nueva invasión militar” de las Fuerzas Armadas argentinas. Nada de esto tenía previsto el gobierno de Cristina Kirchner a pesar del tono duro con los británicos que enalteció los mensajes ultranacionalistas argentinos.

Con la llegada de Macri al poder se redefinió esa política y se abordó el acuerdo Duncan-Foradori que contempló, entre otros avances, un intercambio comercial, el restablecimiento de los vuelos, la posibilidad futura de reneogociar la explotación de los recursos de pesca y petróleo y el proceso de identificación de ADN de los soldados argentinos no identificados sepultados en el cementerio de Darwin.

Con la eventual llegada de Alberto Fernández al poder todo esto será revisado, habrá una vuelta de página en la historia argentino-británica y al entender de algunos diplomáticos, se tratará de un retroceso claro de los avances que hubo hasta ahora.