Piden 8 años de prisión para los tres dominicanos que balearon a un hombre en Río Grande

Fue la solicitud en un alegato cargado de tensión de la fiscal Laura Urquiza, que incluso tuvo un breve cruce con uno de los imputados, que pidió salir de la saca durante la acusación. La acusadora sostuvo que los tres fueron co autores y les pidió la misma pena, rechazando una vez más la posibilidad de una reparación económica propuesta como arreglo por la querella y la defensa.

La parte acusadora pidió 8 años de prisión para los tres imputados; Miguel Rodríguez Parra, su padre Leonardo Rodríguez Rosario de 63 años y Robin Minaya Bonilla, este último el cual se retiró de la sala cuando la fiscal llamó la atención al tribunal de que la miraba sonriendo socarronamente.

Y es que el tono del alegato fue tenso al marcar las pocas pruebas que sustentaban el descargo de los imputados, tornándose por momentos hasta “sarcástico” por parte de la acusadora, ante lo cual el imputado Bonilla Minaya fue llamado a silencio, pidiendo poder retirarse de la sala, cosa que finalmente sucedió (ver Galería de Fotos).

La fiscal Urquiza entendió que los tres imputados actuaron en una “co autoría funcional” y pidió 8 años de prisión al entenderlos a un mismo nivel de responsabilidad, al indicar que Rodríguez Parra conducía el automóvil en el que perseguían al rodado en el que huía Luis Haro quien terminó con un proyectil alojado en la cabeza.

Asimismo la fiscal entendió a Bonilla Minaya y a Rodríguez Rosario como autores de los disparos desde este vehículo, siendo el primero de ellos el más complicado dado que tiene un estudio de restos de deflagración de pólvora en una de sus manos, aunque el otro imputado no hay demasiados elementos objetivos que lo muestren en ese rol.

La fiscal se valió del testimonio de la víctima y de quien lo acompañaba al volante, al señalar que eran 3 dominicanos quienes los perseguían, reconociendo incluso Haro a los Rodríguez Parra –padre e hijo- ya que era habitué del privado de esa familia. En el caso de Bonilla llevaba recién dos meses residiendo en la provincia, por lo que no pudo reconocerlo al momento de los hechos.

Finalmente la hipótesis fiscal sostiene que Rodríguez Rosario fue quien descartó el arma utilizada, la cual nunca apareció, aunque tampoco se fundó sobre datos objetivos esta posibilidad.

El tribunal pasó a un cuarto intermedio para el alegato de la defensa.