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martes, septiembre 21, 2021
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Un extranjero le dona $ 400 mil a Luis Chocobar: “Para mí es un héroe, Argentina necesita de muchos como él”

Ludwig Eisenbock decidió ayudar al policía condenado por matar a un ladrón: “Viajo mucho a la Argentina y yo pude haber sido ese turista”.

Ludwig Eisenbock tiene 72 años, es alemán, de Münich, y se dedica al negocio inmobiliario. Es soltero, amante de la fotografía y de viajar a Sudamérica. Dice que agradece “ser alemán para trabajar y ganar dinero, pero no para disfrutar la vida, porque en Alemania es más difícil disfrutar y relajarse”. Por eso desde hace más de cuarenta años viaja a la Argentina, donde se compró una casa en Calingasta, provincia de San Juan.

Lector del diario Clarín, “devorador” de la sección Policiales, Ludwig siguió atentamente el caso del policía Luis Chocobar (34), que cobró resonancia por salir en defensa del turista norteamericano Joe Wolek (57) y matar a su agresor Juan Pablo Kukoc (18) de dos balazos.

La noticia me atrapó desde el primer momento que la leí, seguí cada artículo desde 2017 hasta el último, hace unos días, cuando Chocobar fue sentenciado a dos años de prisión en suspenso, lo que me dio mucho enojo y tristeza“, dice.

Para mí Chocobar es un héroe y la Argentina, país que conozco de La Quiaca a Tierra del Fuego y de Mendoza a Buenos Aires, necesita más policías como Chocobar, que no miren para otro lado, y también más gente de a pie como Chocobar, que tomen partido, que reaccionen ante situaciones de robo y agresión como las que vivió el turista norteamericano”, se hace entender Ludwig entre un castellano vacilante y un inglés más fluido.

"Chocobar se excedió, lamento que no hubiera llegado un minuto antes a la escena del ataque, ya que hubiera podido reaccionar con los atacantes in fraganti y de manera legal".

“Chocobar se excedió, lamento que no hubiera llegado un minuto antes a la escena del ataque, ya que hubiera podido reaccionar con los atacantes in fraganti y de manera legal”.

Apenado por la situación del policía, inhabilitado por cinco años para ejercer como funcionario público, Ludwig se contactó con este diario para que oficie de puente con Fernando Soto, abogado de Chocobar, a fin de hacerle llegar “no sólo un abrazo y mi admiración, sino que quiero colaborar con él donándole 400 mil pesos, que tengo entendido es el embargo que le hizo la Justicia”. Dato correcto, confirmado por Fernando Soto, abogado de Chocobar: “Tiene un embargo vigente nominal, que no puede pagar por falta de bienes”.

Esta iniciativa le empezó a dar vueltas a Ludwig después de leer en internet que se habia realizado una colecta en la que hasta este jueves superaba los 2.5 millones de pesos que irán destinados a la flamante Fundación Chocobar, que tiene como objetivo principal brindar asistencia legal, técnica, psicológica, médica, sanitaria, social, alimenticia y económica a los miembros de las fuerzas de seguridad de todo el país. “Cuando me enteré de esta noticia, no lo dudé“, afirma el ciudadano alemán en conversación con este medio a través de una videollamada.

¿Por qué su devoción hacia el agente bonaerense? “Porque la víctima podía haber sido yo, también soy como aquel turista, un fotógrafo aficionado que había estado en La Boca unas semanas antes del ataque en 2017, por eso me afectó tanto. Entiendo que Chocobar se excedió y lamento que no hubiera llegado un minuto antes a la escena del ataque, ya que hubiera podido reaccionar con los atacantes in fraganti y de manera legal”.

Nacido en Münich, Ludwig recuerda que la primera vez que llegó a la Argentina fue en 1983: “Venía desde Alaska con mi moto por la Panamericana y me propuse llegar hasta Ushuaia. Me enamoré de la Cordillera de los Andes y de unas vistas panorámicas únicas, desde entonces, viajé cada vez más seguido hasta que empecé a sentir algo fuerte por el país. Argentina me dio mucho, los mejores recuerdos de mi vida están allí, comidas, amigos, mujeres, tanguerías, disfruto bailar el tango. Por todo esto decidí ayudar a Chocobar, porque yo quiero sentirme más seguro cuando esté allá“.

"Me hace bien al alma saber que estoy ayudando a alguien que intentó defender a un turista", afirma Ludwig Eisenbock.

“Me hace bien al alma saber que estoy ayudando a alguien que intentó defender a un turista”, afirma Ludwig Eisenbock.

Soltero, sin hijos, con una novia boliviana en San Juan, Ludwig vuelve sobre sus pasos: “Sí, okey, la reacción de Chocobar pudo haber sido un error, pero él no tuvo tiempo de pensar, él salió en defensa de ese turista porque hay un Estado ausente que a mí como turista que invierte en Argentina no me protege. Todavía me falta hablar mejor el castellano, pero conozco mucho la Argentina y sé la inseguridad que hay, se necesitan muchos Chocobar para terminar con la delincuencia, con los motochorros, que son un mal endémico y sin solución”.

En Alemania ya es medianoche. Desde allí Ludwig cuenta sus experiencias de inseguridad en Argentina. “Yo me siento víctima de los ladrones y de los motochorros. Me han asaltado en varias oportunidades y hace un mes a mi casa de San Juan la vaciaron, entraron rateros se llevaron artículos por un valor cercano a los 4.000 dólares y eso sucedió porque no había un Chocobar que defendiera mi propiedad”, detalla.

Ludwig dice que no le sobra el dinero, pero tampoco le escasea. “Tengo muchos impuestos en Alemania y mantener la casa y los impuestos de mi otra casa en San Juan no es barato, pero estoy dispuesto a transferir unos 2.500 dólares, que si bien es un dinero, a mí no me cambia la vida. Me pongo en la piel de Chocobar y sé que no la debe estar pasando bien y creo que este dinero le levantará el ánimo”, cuenta.

Soto, el letrado del agente, se mostró gratamente sorprendido por la iniciativa del ciudadano alemán y se estaba comunicando este viernes para coordinar cómo llevar a cabo la transacción. “Me hace bien al alma saber que estoy ayudando a alguien que intentó defender a un turista. Si bien no me siento un argentino más, tampoco me siento extranjero en la Argentina, por eso creo que moralmente siento que no puedo mirar para otro lado”, cierra Ludwig.

La palabra de Chocobar

Asombrado y emocionado, Luis Chocobar atiende a Clarín, que le comunica lo que hará Ludwig Eisenbock en las próximas horas: “La verdad es que no me esperaba que alguien de otro país, tan lejano de nuestra realidad, pueda primero enterarse qué pasó, cómo fueron los hechos y luego tuviera la delicadeza de pensar en mi. Si bien me da mucha vergüenza recibir plata, aprendí a aceptarlo dejando el orgullo de lado“.

Acciones como la colecta nacional de más de 2.5 millones sacudieron a un Chocobar, aunque admitió que “al principio pensaba que era una joda, ‘¡qué van a pensar en mí!’, creí. Pero con iniciativas como esa o ésta de un particular uno se siente menos solo, menos abandonado y desprotegido y creo que estas noticias me hacen pensar que la sociedad no es tan inhumana como a veces parece. En algunas ocasiones el otro importa… Y no me quiero victimizar, eh, a mi Dios me puso en este lugar por algo y entiendo que mi camino está marcado”, dice con la voz entrecortada.

Luis Chocobar se retira los Tribunales de Comodro Py luego de conocerse la sentencia. Foto Juano Tesone

Luis Chocobar se retira los Tribunales de Comodro Py luego de conocerse la sentencia. Foto Juano Tesone

El agente de policía, que no sabe qué le espera dentro de la Fuerza pero sí está convencido de querer recibirse de abogado, siente que están soplando otros aires “después de haber pasado años horribles, que no se los deseo a nadie. Hoy veo una sociedad más despierta, con necesidad de intervenir y no de mirar desde afuera y filmar lo que sucede con una camarita”, desliza Chocobar, interesado en saber cómo el ciudadano alemán se interesó en él.

Se queda sin palabras cuando se le comente que Ludwig Eisenbock, desde Münich, siguió las instancias judiciales de Chocobar con más ansiedad que un partido del Bayern. “No me cabe en la cabeza que alguien de otro mundo quiera hacer un bien así. Lo agradezco infinitamente y le estaré por siempre en deuda. Debo reconocer que estoy en un momento económico muy difícil, tengo la manutención de mi hija, y por eso tengo que estar haciendo changas”, deja entrever su emoción.

Cuenta Chocobar que para ganar un poco más de plata “compro medias a un mayorista y estoy muchas horas caminando la calle y vendiendo en ferias como la de Parque Patricios. Y saco unos pesos que me vienen bien, no se me caen los anillos para nada, no tengo otras posibilidades, hoy es lo que hay y para mí es una oportunidad que me está dando la vida. ¿Si me reconocen en la calle? Algunos sí, pero yo me mantengo con perfil bajo, en el mayor silencio posible”.

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